Construí mi gemelo de IA. Se llama TwinRider.
Quería alguien que supiera lo que yo sé de mi trabajo, para conversar conmigo mismo y delegarle cada día un poco más. No existía como lo imaginaba, así que lo construí conversando con la IA. Esto es lo que hace, lo que nunca hace y por qué ahora lo estoy compartiendo.
Llevo dos empresas, varios proyectos y un celular que no para. Y un día me di cuenta de algo incómodo: buena parte de mi día no necesitaba mi cabeza, solo mi tiempo. Responder lo mismo por tercera vez, acordarme de lo que prometí en una reunión, buscar en qué quedamos.
Así que me hice una pregunta simple: ¿y si tuviera un gemelo?
No un asistente. Un gemelo.
Un asistente espera instrucciones. Un gemelo sabe lo que yo sé: con quién hablo, qué tengo pendiente, cómo respondo y qué no haría nunca. Con él puedo conversar conmigo mismo, ordenar ideas en voz alta y, sobre todo, delegarle cada día un poco más.
No encontré nada que funcionara como lo imaginaba. Entonces lo construí, en semanas, haciendo vibe coding: conversando con la IA mientras ella escribe el código. Se llama TwinRider. Twin, por gemelo. Rider, porque va conmigo a todas partes: en el computador, en el celular y en cada reunión.
Qué hace hoy
- Converso con él por voz, como una llamada. Me reconoce la voz.
- Toma notas de mis reuniones y al terminar me deja el seguimiento: qué se acordó y qué prometí.
- Me arma el día: reuniones, quién espera respuesta y lo que no se me puede olvidar.
- Me prepara las respuestas con mi forma de escribir. Yo reviso y envío.
- Me recuerda lo que prometí. Si dije "te lo mando el jueves", el jueves me lo recuerda.
Lo que nunca hace
Esta parte es la más importante, y la más aburrida de construir: las reglas.
- Nunca decide por mí. No envía, no paga y no aprueba nada. Deja el borrador y yo aprieto el botón.
- Si habla otra persona, la atiende con gusto, pero no le cuenta nada mío.
- Lo privado se queda en mi computador.
La IA ya puede hacer muchísimo. El trabajo de verdad está en decidir qué no debe hacer, y en que esas reglas estén en el código, no solo en una buena intención.
La picazón, ¿es solo mía?
Hace un tiempo escribí que las mejores empresas nacen de rascarse su propia picazón, pero que hay que tener cuidado: si la picazón es solo tuya, terminas construyendo un producto para un único cliente, tú.
Por eso estoy haciendo la prueba. TwinRider ya no es solo mío: armé una versión que cada persona configura con su nombre, sus cuentas y su forma de trabajar. Tu gemelo es tuyo, no una copia del mío. La primera persona que lo instaló encontró un error a las pocas horas (gracias, de verdad), y esa es exactamente la idea: aprender rápido de cómo lo usa cada uno.
Lo estoy abriendo de a poco, con lista de espera, y por ahora funciona en Mac con chip Apple. Si te gustaría tener tu propio gemelo, anótate en la lista de espera y te aviso cuando haya un cupo para ti.
Mi apuesta es simple: dentro de poco, todos vamos a trabajar con un gemelo al lado. Yo prefiero empezar a aprender hoy.