Leonardo Bianchi · en proceso
Nobody likes plastic flowers
Algo perfecto pero falso no le despierta nada a nadie. Por qué prefiero mostrarme tal cual soy, con humor, errores y todo.
En muchas oficinas hay una flor de plástico. En la recepción, en una esquina, junto al dispensador de agua. Está perfecta: no se marchita, no necesita agua y nunca tiene una hoja fea.
Y nadie la mira.
Lleva años ahí y nadie podría decirte de qué color es. Porque algo perfecto pero falso no le despierta nada a nadie.
Con las personas y las empresas pasa exactamente lo mismo.
Por qué yo lo hago así
Me pasó hace poco, rehaciendo esta misma web.
Quería que me presentara como "emprendedor serial". Sonaba bien, sonaba a LinkedIn. Lo pusimos en el inicio, en la página Sobre mí y hasta en la ficha que leen las IA. Y cada vez que lo leía, me pasaba algo raro: me daba síndrome del impostor. No porque fuera mentira, sino porque no sonaba a mí. Sonaba a flor de plástico.
Así que lo cambié por "emprendedor", a secas. Menos brillante, más yo.
Después vinieron las otras decisiones, todas en la misma dirección. Saqué los guiones largos porque hacían que mis textos parecieran escritos por una IA. Elegí una letra manuscrita imperfecta, la que más se parece a la mía, para que las notas no se vieran de computador. Y hasta conté que colecciono teclados raros, algo que parece superficial, pero que me representa más que cualquier título.
Lo que aprendí es simple: lo pulido se ve bien, pero lo real se recuerda.
Leo está editando este post
Escribiendo esto me acordé de un libro sobre liderar desde la vulnerabilidad.
¿Cómo se llamaba? Lo busco y vuelvo.
Creo que ahí hay un próximo post: qué pasa cuando un líder se atreve a mostrarse tal cual es.
Vuelve en unos días. Lo estoy escribiendo ahora mismo.
Mientras lo termino, sígueme en LinkedIn y te enteras apenas salga.
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